Mi capacidad para comprender al cliente, para crear narrativas que sanan y observar con mucha agudeza los patrones y aspectos más desatendidos de estos. Mi capacidad para hacer sentir a las personas como en casa, entendidas, respetadas y queridas. Sí, quiero a mis clientes, y en la mayoría de los casos, la relación terapéutica es CRUCIAL, sino en todos. Tengo mucha experiencia con casos severos de trauma, depresión, abuso sexual, entre otros. Sé lo que hace sufrir al ser humano porque lo he visto y lo he vivido. Y sé que el ser humano puede sanar una vez se entiende su historia personal.
Ver brillar a las personas que pensaron que jamás lo volverían a hacer. Crear historias que tengan sentido para validar nuestra experiencia, ayudar a cerrar ciclos y abrir unos nuevos. Amo a las personas y su infinita capacidad para seguir adelante incluso en las peores situaciones.
Me suelen preguntar si están locos o son poco normales. Suelo contestar que nadie es normal, solo nos hacemos buenos en fingir que sí.
El spoiler siempre es el mismo: sí, eres suficiente. Y sí, puedes volver a ser feliz.
He vivido en primera mano la terapia. Empecé un proceso terapéutico precisamente para poder ponerme en la piel de mis clientes. En mi opinión, un terapeuta que no se revisa, corre el riesgo de perjudicar a sus clientes.